POR QUÉ SOY UN LIBERAL CONVENCIDO…Y LO SEGUIRÉ SIENDO (I PARTE)

Reconozco (o por lo menos intuyo) que al ser un defensor de la libertad, muchas veces mis interlocutores pueden molestarse porque pareciera (¿?) que mi visión es radical, dogmática y, puede darse el caso, irracional ante los hechos. Sin embargo, entre muchas otras razones, la defensa de la libertad requiere de un esfuerzo constante de debate con el fin de preservar algunos avances hechos hacia una sociedad más libre pero sobre todo para evitar los excesos o abusos que las posiciones contrarias, en muchos casos, generarían. Esta semana encontré tres ejemplos para explicar esta afirmación.

El primero es el debate en curso en Colombia como resultado de la decisión de la Corte Constitucional de reiterar el hecho que las uniones homosexuales pueden considerarse como familia. Sobre este tema, me gustaría resaltar varios aspectos. Primero, la importancia de que, por fin, las instituciones colombianas reconocen la existencia de unos colombianos. Ya estábamos en mora de aceptar la realidad y de reconocerle a la población LGBTI (para utilizar el acrónimo políticamente correcto) unos derechos que, por ser seres humanos y no por ser parte de un grupo específico, tienen.  

Segundo, la reacción del Partido Conservador, de la Iglesia Católica (a la que, a propósito, la siguen consultando como si todavía fuéramos un país confesional) y de los grupos cristianos. No pienso desgastarme en debatir sus posiciones absurdas y llenas de prejuicios y de ignorancia. Pero lo que sí quiero resaltar es que en una sociedad liberal (así sea tan poco liberal como lo es la colombiana) ellos pueden sentar sus posiciones y actuar como si estuvieran debatiendo (porque, de nuevo, sus argumentos son tan ridículos que no pueden considerarse como parte de un debate sino como meras apreciaciones). Es decir: pueden tener sus opiniones y expresarlas. Esto no podríamos hacerlo los liberales (y los homosexuales no podrían existir) si la sociedad en la que nos encontráramos fuera la que tienen en la cabeza personajes como Alejandro Ordoñez.

Tercero, el tema de la democracia directa. Una representante cristiana afirma que las mayorías en Colombia están en contra del reconocimiento dado por la Corte. En el mismo sentido, el partido conservador afirma que en la Constitución, apoyada por las mayorías, se define una familia como la conformada por una pareja heterosexual. Sin embargo, estos grupos desconocen que en Colombia contamos con una democracia liberal (imperfecta y todo lo que quieran pero así es) y no con una democracia directa. Esta distinción es importante porque, a pesar de que las mayorías quieran, por ejemplo, perpetuar en el poder a un personaje cualquiera, existen, por encima instituciones como el imperio de la ley que lo impiden. Si la posición liberal no defendiera este tipo de democracia, seguramente, no solo no podrían reconocérsele los derechos a la población LGBTI sino, además, serían perseguidos…o exterminados.

Cuarto, la discusión sobre lo que dice o no la Constitución. Por esta razón, es que desde un punto de vista liberal, una Constitución como la colombiana se considera un instrumento que solo puede llevar a excesos. Una Constitución no puede contemplar todos los aspectos de una sociedad, sino solo la forma de organización política. Al tratar de incluir todos los temas, todos los derechos e, incluso, todos los posibles eventos, la Constitución vigente en Colombia se presta para cualquier tipo de malinterpretaciones y de manipulaciones, lo que lleva, en últimas, a cambios constantes…de articulito en articulito. Así, el objetivo último de una Constitución, el de crear un marco de estabilidad, se pierde por completo. En este sentido, no se puede considerar que los cambios a una Constitución como la colombiana afecten de alguna manera los principios bajos los que fue creada la sociedad. Pero además, deberían, recordar los conservadores que si apoyan los cambios para unos casos, después es difícil rechazar los que vengan por el simple hecho de mantener “el espíritu de la Constitución” o motivaciones por el estilo. O qué afecta más la organización política del país: ¿reconocer los derechos de unos colombianos o alterar el sistema de pesos y contrapesos y la independencia de las ramas del poder público para aprobar la reelección de una persona?  

Quinto, al parecer el problema para los críticos es que a través de esta declaración de la Corte, se abre la posibilidad para la “legalización” de los matrimonios entre homosexuales o, lo que es peor, en la visión de estos personajes, a la posibilidad de la adopción. Tampoco me voy a concentrar en discutir las opiniones (porque no son argumentos) que se utilizan acá. Solo quiero decir que desde una posición liberal, menos mal, se reconoce la existencia del individuo y no de los grupos. No todos los LGBTI son promiscuos, inestables, amanerados o desequilibrados mentales…así como tampoco lo son todos los heterosexuales (sí, señor Procurador, también hay heterosexuales amanerados y sí, señores de la iglesia, sobre todo de la Católica que lo saben a la perfección, también pueden existir heterosexuales con desequilibrios mentales que sean violadores de niños). Por esta razón, los problemas que se presenten tendrán que ser solucionados para casos puntuales…así como ocurre hoy, con las familias de heterosexuales. Sobre el matrimonio, si las parejas entre LGBTI son inestables…pues bien, así también lo son las de heterosexuales.   

Como siempre, cuando me pongo a escribir no mido la extensión, por eso les quedo debiendo los otros dos temas. No obstante, les dejo una última reflexión: el pensamiento liberal permite la existencia de todos, con nuestras diferencias. No pretende que todos seamos iguales, sino ante la ley, ante lo único que podemos serlo. Además, el pensamiento liberal considera que todos, así no nos guste la forma de vida de algunos, tenemos derechos y que todos podemos convivir en una misma sociedad. No hay, en el liberalismo, unos que tienen más derechos que los otros. Mientras tanto, en cualquier otra visión de la sociedad se considera que hay unos que tienen la verdad y que los demás, o deben desaparecer o vivir en la clandestinidad o purificarse siendo, no sé, sacerdotes o, lo que es peor, procuradores.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: