EDUCACIÓN Y DEBATE A PROPÓSITO DE UNA COLUMNA

En alguno de los comentarios que he escrito, hice referencia al tema de la educación y la importancia de hablar sobre su calidad. Esta semana me encontré con una columna de opinión que me llevó a la necesidad de retomar ese tema. Como mi intención no es criticar a nadie en particular, sino debatir las ideas, hoy omito el nombre de la columna y el de su autor. Sin embargo, me parece importante discutir las ideas allí consignadas, primero, porque son reflejo de los conocimientos que están llegando a los estudiantes en nuestro país. Además, porque estas ideas reflejan, en el fondo, el nivel de la discusión sobre las estrategias de desarrollo (por nivel quiero decir, por un lado, lo que estamos discutiendo y, por el otro, cómo lo estamos discutiendo). Tercero, porque esta es una demostración de que la calidad educativa no se mejora con incrementos en inversión, sino que también depende de los conocimientos que les estamos aportando a los estudiantes.

Por lo anterior, he decidido resumirles, párrafo por párrafo, línea por línea, las ideas planteadas en el escrito mencionado con el fin de mostrar sus deficiencias. Porque no se trata de evidenciar los sesgos: todos los tenemos. De lo que se trata es de discutir las ideas y de mostrar que muchas de ellas son contrarias, incluso, a la lógica básica, sin mencionar, los conocimientos que hemos alcanzado en las ciencias sociales.

La columna comienza haciendo alusión al manifiesto comunista de Marx y Engels, lo cual le permite al lector saber que lo que se va a decir no se caracterizará, propiamente, por su actualidad ni, mucho menos, por el reconocimiento de lo que, en por lo menos los últimos 150 años de acontecimientos, se ha evolucionado en el mundo. Sin embargo, esto no es lo peor. Lo peor está en los párrafos siguientes.

En el primer párrafo se utiliza el fallecimiento de Margaret Thatcher para plantear el objetivo del escrito: el mundo actual es neoliberal. Lo que no se explica es por qué se menciona lo primero para concluir lo segundo. ¿Por el hecho de que los medios publicaron este suceso? ¿No será que Thatcher fue un personaje importante durante el siglo XX, como lo fueron otros? Es decir, mayor conmoción causó la muerte de Lady Di en su momento y no por ello se planteó que el mundo era…bueno, superficial. Además, concluir lo segundo según lo primero es desconocer que, así como ha habido muestras de dolor y homenajes a lo que esta líder representó, también ha habido muchas manifestaciones en contra.  Pero, tal vez esto tampoco es lo importante.

A partir de lo anterior, la columna se dedica a hablar del odiado neoliberalismo. Afirma que esta ideología ha sido absorbida en cada faceta de la vida humana y que esto se refleja en que todo el mundo, defensores y críticos, la ven como inevitable. En lo que no profundiza es en explicar lo que se entiende por absorción ni por qué hace referencia a las facetas (¿cuáles son?) y, por supuesto, nunca explica lo que es el neoliberalismo. No obstante, al hablar de “facetas” que se podrían entender como las dimensiones de la vida en sociedad (económica, política, cultural), lo que puede pensarse es que no se está aludiendo al neoliberalismo del Consenso de Washington (también muy odiado) porque si este fuera el caso solo se podría hablar de las esferas económica y, a lo sumo, política, si se es riguroso con los planteamientos compilados por John Williamson.

En realidad, acá se está hablando del pensamiento liberal en su conjunto que es el que tiene implicaciones en todas las facetas de la humanidad (incluso, la moral). En este sentido, no se considera inevitable, sino que lo es: la evolución en el pensamiento, la ciencia, la eliminación de la persecución por cuestiones religiosas o de otro tipo requieren de la libertad. No obstante, en la columna, al concentrarse en el ideal del manifiesto comunista, se ignora que gran parte de las sociedades del mundo se han construido como negación, precisamente, del pensamiento liberal.

Pero bueno. Ese párrafo termina diciendo que tanto Thatcher como Reagan tuvieron que hacer un gran esfuerzo político por implementar sus políticas (diabólicas, se podría añadir).

El segundo párrafo inicia, entonces, afirmando que antes de la implementación de esas políticas (sí, las diabólicas), era inconcebible (esto es, absurdo, descabellado o inadmisible) proponer que el Estado garantizara que el mercado y la propiedad privada funcionaran sin obstáculos. Frente a esta afirmación, solo puede reconocerse su falsedad: afirmar esto es desconocer que, como lo han demostrado los institucionalistas desde más o menos los años 40 del siglo XX, la clave del desarrollo de Estados Unidos y de Europa occidental se puede explicar como resultado de la garantía que sus estados dieron a la propiedad privada y a la iniciativa individual. Pero, además, afirmar esto es pisotear la teoría contractualista del origen del Estado (claro, de pronto la única teoría que se acepta como válida es la marxista: la de la luchas de clases). A pesar de las profundas diferencias entre Hobbes, Locke, Rousseau, Montesquieu y otros, todos reconocen que el Estado, como funciones  básicas, tiene las de proveer justicia y seguridad. En la visión de Locke, además, estas funciones son específicamente para garantizar los derechos, como el de propiedad. Así que en esta columna se plantea como descabellado, como absurda una justificación del Estado que permitió su consolidación desde el siglo XVIII.

A continuación, junto a la idea anterior, se afirma, también como absurdo, como inaudito, que los temas sociales, educación y salud, se subordinen al mercado. Frente a esto, la columna también está fuera de contexto: en una gran parte del mundo desarrollado (y en algunos países del mundo no desarrollado), desde hace muchos años, la educación y la salud son servicios considerados como públicos y, por lo tanto, su provisión la hace el Estado. Eso no cambió desde los años 80. Se podrían discutir los efectos (positivos o negativos, ahí están los sesgos) de esa provisión. Pero no se puede desconocer. Ahora bien, en el pensamiento liberal, ni siquiera Friedrich A. Hayek o Milton Friedman (encarnaciones del mal, se podría añadir), han desconocido la importancia de la salud o de la educación. Lo que han reconocido es que, al ser tan importantes, estos servicios deben proveerse no solo en cantidad, sino con calidad. Y la calidad, infortunadamente para muchos, requiere de algún grado de competencia. Pero esto último no implica la conversión de estos sectores en (malvados, se podría añadir) negocios: por ello, Friedman propuso el sistema de vouchers (el Estado provee el servicio pero los individuos deciden en dónde quieren estudiar).

A continuación, en el escrito se afirma que también, antes de la llegada de Thatcher y de Reagan al poder, era absurdo que las empresas pudieran acumular ganancias. ¿Esto es cierto? ¿Durante el siglo XIX, por ejemplo, las empresas no acumulaban ganancias? ¿No lo hizo, por ejemplo, la famosa (y también odiada, habría que añadir) Standard Oil Company? Ahora bien, entonces cuál es la idea detrás de esta denuncia falsa: ¿Se propone que las empresas de hoy no tengan ganancias? ¿Que éstas sean repartidas entre todos? ¿No es esta idea, ahí sí, inconcebible?

A continuación, dentro de los hechos absurdos que se encuentran en esta columna, está el hecho que los más desfavorecidos reciban menos protección social. Acá también se demuestra un desconocimiento de la tradición liberal: todos, incluso los liberales más radicales, reconocen la necesidad de apoyar a aquellos que no pueden competir en el mercado; que no pueden insertarse en él. La discusión podría ser cómo se protegen. Además, tampoco es cierto que, desde los años 80, este tipo de protecciones hayan desaparecido. No existen donde antes no existían (como en Colombia), pero se han mantenido en, por ejemplo, los países desarrollados. Es posible que de lo que se hable acá sea de la situación de crisis en Europa y de las presiones por mayor austeridad pero, incluso, si se revisan los acuerdos, no se encuentra que se dejen de lado a los más débiles.

Posteriormente, para subirle el nivel a la columna (para que sea más intelectual, podría añadirse), se hace referencia a un autor (puede que muy conocido) quien consideró que la llegada del neoliberalismo se debió a la acumulación de capital desde los años 70. Esta acumulación, explica el famoso autor, se debe al modelo (que él denomina) fordista-keynesiano. ¡Qué nombre¡ ¡Qué conocimiento! Sin embargo, no se preguntan en la columna por qué esa acumulación se dio en los años 70, y no antes, cuando los modelos fueron implementados ni qué tan grandes fueron para haberse estimulado en los años, precisamente, de estanflación del mundo desarrollado (años 70). Pero, igual, como la idea es descrestar al lector con un concepto que suena super intelectual, ni siquiera se pensó que algo así como un modelo fordista-keynesiano no pudo haber existido en la práctica (en la mente de algunos todo es posible) porque, con conocimientos mínimos de lo que significa una y otra palabra, solo se puede concluir que son prácticamente contrarias.

En el mismo párrafo (¡!), se afirma que la base del neoliberalismo fue la lucha contra los sindicatos y contra los programas sociales del Estado. Se menciona, además, a Pinochet. Esto pudo haber sido cierto en la práctica: se cometieron abusos en el Reino Unido, en Estados Unidos y en Chile. Claro está, esos mismos abusos nunca, nunca se cometieron (contra los sindicatos) en la Unión Soviética o en Camboya o en Vietnam. Además, no se aclara que esas políticas se le deben criticar a los mandatarios, pero no existe ninguna propuesta de ningún liberal (ni del demonio en persona, Milton Friedman) en la que se haya recomendado la persecución de sindicalistas. La discusión es, más bien, los efectos que los sindicatos OBLIGATORIOS y generales tienen para el desempeño económico (pero claro, si no es el manifiesta comunista, muestra de ciencia y de progresismo, no vale la pena leer nada más). Pero, además, ¿en realidad hoy los sindicatos no tienen ningún poder en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania o Chile?

En la misma oración (tranquilos: ya casi acabamos el segundo párrafo), se pasa a decir que el “neoliberalismo” utilizó estrategias para dividir a la clase media y a los trabajadores con el fin (es obvio, podría añadirse) de transferir su riqueza a las clases altas. ¡Claro!  No se puede olvidar que, en este tipo de visiones, siempre existe una idea conspirativa subyacente, pero: ¿quién utilizó esa estrategia? Los neoliberales sí que debieron haber sido muy inteligentes y muy capaces para crear e implementar semejante tarea. Pero, además, lo que se denomina clase media o clase trabajadora, ¿todos sus miembros tienen los mismos intereses, los mismos sueños, las mismas expectativas o ese es el ideal marxista? El problema es que, como casi todo en el credo marxista (sí, porque es casi una religión), al no basarse en la realidad, tiene que ser de cumplimiento obligatorio, a través de medios coercitivos. Si estos fallan, no cabe duda, es culpa de los conspiradores.

En el siguiente párrafo, se dice que se cambiaron los beneficios del estado de bienestar por las ficciones de libertad, ganancia y consumo pero que, menos mal, la crisis financiera actual se encargó de evidenciar lo vacías que fueron éstas. Comienzo por lo último: ¿vacías? ¿Es la libertad una idea vacía? ¿Lo son las ganancias y el consumo para satisfacer necesidades individuales? Pero, además, sin demostrar ningún conocimiento sobre la crisis de 2008, la columna olvida que, en la actualidad, la crisis se encuentra en Europa y que sus orígenes no necesariamente son por la falta de Estado de bienestar. Pero eso no es problema: el causante de todo es el “neoliberalismo” y de sus lacayos (para usar términos más de acuerdo con la columna) Thatcher y Reagan que, incluso después de muertos, siguen liderando la conspiración mundial.

Ya casi finalizando, se dice que se hará una descripción del panorama del mundo dejado por Thatcher y se asemeja éste a un monstruo semejante a los que aparecen en la serie The Walking Dead. El balance del mundo, como se lo ve en la columna , es: desigual, hambriento, frustrado, depredador del medio ambiente, violento e indiferente….Asustador, ¿no? Como la serie. Sin embargo, después de la angustia que se siente, no queda sino preguntarse: ¿Más desigual? Seguramente los ejemplos de las sociedades igualitarias por excelencia (en donde nunca se alcanzó la igualdad) como la URSS, la China de la Revolución Cultural, la Cuba actual o el amigable país de Corea del Norte son contundentes en la demostración de cómo el neoliberalismo ha incidido en este aspecto. ¿Más hambriento? ¿Acaso no se han visto los resultados de los ODM? ¿Frustrado? Si se afirma esto por los movimientos sociales en Estados Unidos, Europa y América Latina, tendría que demostrarse que nunca antes del neoliberalismo se presentaron movimientos de este tipo: ni en los años 60, ni a mediados del siglo XIX (¡cuando se publicó el Manifiesto!). ¿Depredador del medio ambiente? ¿En realidad es en la actualidad cuando más se ha depredado? ¿Los regímenes comunistas son ejemplos de protección medioambiental? ¿No existe mayor conciencia ambiental hoy que nunca antes en la historia?

¿Más violento? Esto solo demuestra que la columna se quedó en 1848, cuando el Manifiesto, porque no se puede ignorar que en la actualidad es cuando menos enfrentamientos armados entre países existen. Además, muchos de los conflictos al interior de los estados, reconocidos durante los años 90, han cesado. Es más: el país donde es publicada la columna está, precisamente en este momento, adelantando un proceso de paz. Si se considera más violento por las armas nucleares…pues bien, no son precisamente los más neoliberales los que presentan las amenazas. Si es más violento por temas de seguridad urbana, habría que mirar un poco los datos de cuáles son las ciudades más peligrosas del mundo: de pronto no son las más neoliberales.

¿Incierto? Incierto es el adjetivo del nombre incertidumbre. Entonces, habría que preguntarse si la incertidumbre mundial surgió con el neoliberalismo o la crearon sus lacayos. ¿Indiferente? No sé si un mundo con los movimientos sociales como los actuales, con las preocupaciones por los derechos humanos y el medio ambiente, con la cantidad de ONG sobre diversos temas existentes pueda considerarse un mundo indiferente.

Sobre este punto, una última apreciación: hay que ver la serie. ¡Es muy buena!

Ya en el último párrafo, se afirma que el neoliberalismo es un monstruo porque está en contra de los objetivos de la sociedad como la solidaridad o la empatía. De nuevo, esto es falso. En el liberalismo nunca se ha negado la necesidad de la sociedad para el individuo. Es más, han sido los modelos no liberales, escojan cualquiera y lo verán, que han eliminado la cooperación, el sentimiento de comunidad y la empatía: ¿O qué fueron las purgas? ¿Las deportaciones masivas? ¿La eliminación de los considerados contrarrevolucionarios?

Afirma, también, que el neoliberalismo se basa en el individualismo y se nutre del sufrimiento de los desfavorecidos. Sobre lo primero, el liberalismo, en general, parte del reconocimiento del individualismo como algo natural del ser humano. ¿Eso es malo? ¿Alguien ha podido nacer, sentir o vivir por otro? Por su parte, ¿quién se nutre del sufrimiento de los desfavorecidos? Ni la tradición liberal, ni en el malvado Consenso de Washington (hay que leer los puntos detenidamente, los originales), han dejado de lado la política social. Pero como solo se debe leer el Manifiesto, fuente de conocimiento y sabiduría…

Además la afirmación señalada asume que el “neoliberalismo” es un actor más como si no fuera un modelo en el cual actúan los individuos. Cuando esto se reconoce, que se hace referencia es a los individuos, tendría que volverse a hacer la pregunta: ¿Quién se nutre del sufrimiento de los desfavorecidos? ¿Los ricos? ¿Su único interés es que los pobres mueran de hambre? ¿Ese es el afán de, por ejemplo, Sarmiento (ejemplo palpable del mal, podría añadirse)? Definitivamente, al recitar los conceptos marxistas, sin reflexión, no se contribuye al debate.

A continuación se afirma que existe una lógica del neoliberalismo: el todo vale; y dos lemas: “comer o ser comido” y “matar o morir”. Estos son planteamientos de la columna; ya no estamos hablando de películas. Sobre la lógica, habría que recordarle a los lectores que éste es, más o menos, el planteamiento más recordado de Maquiavelo. Sin embargo, este autor no fue representante del liberalismo, sino de una de las formas más inmorales (sí, inmorales) de estatismo. Además, sería interesante que nos contaran en dónde han escuchado estos lemas tan impactantes porque yo no recuerdo ningún gobierno neoliberal (ni el de Uribe ni el de Fujimori que son considerados de este corte) que los haya utilizado. Pero sí he escuchado otros: “socialismo, patria o muerte”, “patria o muerte” o “!proletarios del mundo, uníos!”…

Antes de finalizar, se afirma que el neoliberalismo come seres humanos (bueno, esto debe ser pura estrategia para escribir…¿bien?) y que ha dejado al mundo en un limbo social, político y económico por el estado de descomposición en el que éste se encuentra en esos ámbitos. Ahora sí que, con esto, uno no sabe cuál es el sesgo de esta columna: ¿no era marxista? ¿revolucionaria? Como les gusta llamarse, ¿progresista? Pero este planteamiento sí es completamente conservador: ¿No son los conservadores más radicales lo que hablan de la descomposición social, económica y política por el avance de temas tan inconcebibles (para mantener el acento de la columna) como el matrimonio entre parejas del mismo sexo o el aborto?

Por último, se dice que, como es un monstruo, el neoliberalismo no puede humanizarse (es decir, no puede volverse humano) y que, en consecuencia, debe ser eliminado pero para que nunca vuelva a resucitar. ¡¿Ahhh?! Para mí, esto sí que es inconcebible: ¿una incitación a la violencia en una columna de circulación nacional? Porque debe recordarse que no se puede matar algo como el neoliberalismo, sino a quienes creen en él, a los que lo defienden. ¿Este tipo de propuestas no han sido aplicadas ya en otros contextos? Como he señalado en otras oportunidades, prefiero vivir en una sociedad imperfecta, con muchos problemas, como la actual, pero en la que se reconoce, al menos en lo mínimo, la importancia de tener algún grado de libertad. Como demuestra esta columna, si estuviéramos en una sociedad como la soñada en este escrito, muchos seríamos los que tendríamos que desaparecer. Afortunadamente, ellos sí pueden expresar sus ideas, así estén cargadas de odios y de desconocimiento.

Pero, además, después de leer textos como este, ratifico que no es raro por qué no avanzamos más rápidamente hacia la generación de desarrollo. ¿En realidad el capitalismo y la iniciativa privada no son una forma de crear riqueza? ¿Solo tienen efectos negativos? ¿Lo mejor sería implantar un modelo como el predicho por Marx? Estas no son preguntas que se deberían estar haciendo en el país, sino, ¿cómo podemos mejorar? Si hay perdedores, ¿qué mecanismos pueden existir para facilitar su transición? Pero nos quedamos, como señaló alguna vez Jean François Revel, con el conocimiento inútil…se habla mucho, se llena de datos y de palabras que suenan muy lógicas e inteligentes pero que, en realidad, ahí sí como se señalaba en la columna, son huecas, sin contenido real pero muy efectivas en alejarnos de lo que deberíamos estar discutiendo. Lo lamento por la educación del país…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: