MÁS ALLÁ DE NUESTRA CLASE POLÍTICA: UNA MIRADA A OTROS SECTORES EN EL PAÍS

La semana pasada me pidieron referirme a otros actores y no solo a la clase política colombiana. Atendiendo esa solicitud, hoy hablaré un poco sobre esos otros actores de los que, seguramente, esperan que hable: los empresarios y los banqueros colombianos. Esto a propósito de tres noticias de esta semana: el apoyo de los gremios al Programa de Impulso a la Productividad y el Empleo (PIPE), la publicación de las ganancias del Grupo Aval y la resistencia a la baja de las tasas de interés (que tiene muy preocupado al gobierno…pero de éste no voy a hablar hoy).

Para cumplir con las expectativas, podría comenzar diciendo que los empresarios son explotadores, inhumanos y que solo piensan en sus ganancias (hasta se podría decir que son los culpables de que no exista empleo formal, como, descaradamente, denunció el dirigente de la CUT…pero de sindicatos no voy a hablar hoy: ellos son los buenos). Y podría seguir afirmando que los banqueros son peores: lo mucho que ganan…y no comparten. Y, fuera de todo, no ceden un poco en el tema de la tasa de interés…qué inhumanos: ¿por qué no dejar las tasas en 0%? Al fin y al cabo, ¿para qué sirven éstas y esos, sino para robarle sus recursos a aquellos que piden préstamos porque los mismos bancos los obligan? Si fueran buenos, le darían los recursos a los más necesitados…¿o no?

Pero como mi idea no es cumplir con las expectativas, no diré nada de lo anterior. La importancia de los empresarios es capital (el uso del término no es una coincidencia) en un sistema capitalista: como han demostrado los autores de la Escuela Austriaca, los empresarios son aquellos que hacen pagos anticipados a los demás agentes del mercado (trabajadores y productores de bienes de capital) y, además, son aquellos que, por cualquier motivación (siendo una de ellas el ánimo de lucro), buscan anticipar los deseos de los consumidores… a veces se equivocan, mientras que otras tienen éxito: de esto dependen sus ganancias.

Por su parte, los bancos, en un sistema capitalista, también son esenciales porque intermedian la transferencia de recursos de aquellos, que sacrifican su consumo hoy por consumo futuro, a aquellos que quieren consumir inmediatamente o a quienes, como los empresarios, deciden proveer de bienes o servicios a una parte de los individuos. Sobre la tasa de interés, tendré que hablar después, pero por ahora podría decir que, como todos los precios, refleja, en parte, la valoración subjetiva que hacen los individuos sobre un bien (en este caso, el dinero líquido) que consideran importante para adelantar sus objetivos inmediatos.

¡Sacrilegio! ¿Cómo puedo afirmar semejantes cosas de quienes, está demostrado, son malos? ¿No ve que tienen mucha riqueza? ¿No ve que son indolentes con los pobres? ¿No ve que tienen ganancias? Pues bien, afirmo lo anterior porque esa es la importancia de unos y de otros en un sistema capitalista….pero estamos hablando de Colombia (aunque se podría hacer el ejercicio pensando en muchos otros países). Debo decir que la mala imagen que tienen los empresarios y los banqueros de nuestro país parte de ideas equivocadas (es el reflejo de las nociones marxista y keynesiana), pero refleja algo un problema real: ni nuestros empresarios son empresarios, ni nuestros banqueros son banqueros.

Nuestros empresarios no anticipan los deseos de los consumidores, ni quieren tomar riesgos. Nuestros banqueros no transfieren los recursos de quienes se sacrifican en el presente a quienes quieren invertir (o gastar) hoy. En ambos casos, el comportamiento, como lo he señalado para otros sectores en el pasado, es de grupos de interés. En este sentido, ninguno de los anteriores puede ser considerado como capitalista. Por el contrario.

Por eso es que tenemos que hablar de gremios y no de empresarios. Lo que existen son asociaciones de personajes que se hacen pasar por empresarios pero que, en realidad, viven de lo que puedan sacar del Estado: de ayudas, de prebendas, de contactos…y de nombramientos. Ante cualquier problema, exigen la implementación de un PIPE o de cualquier otro programa de ayuda estatal. Por eso es que hablamos de conglomerados financieros: ¿cómo se puede hablar de competencia financiera? Lo que tenemos es personajes que juegan el papel de banqueros, pero que viven de la protección – directa e indirecta – que les provee el Estado (pero no iba a hablar del Estado: hoy no).

El problema en Colombia es que tanto los imitadores de empresarios como los que lo son de banqueros han alcanzado su objetivo de mantenerse protegidos, de no competir y de obtener privilegios…y todo, con el apoyo de las mayorías, incluso, de quienes los critican.

El problema no es si ganan o no ganan: eso depende, en ausencia de ayuda externas, de la habilidad del empresario mismo de anticipar los cambios en los deseos de los consumidores. Alguien dirá que no es eso lo que se critica, sino lo mucho que ganan. Pues bien, ¿cuánto deberían ganar? ¿Cuánto es mucho? ¿Qué deberían hacer con sus ganancias? Otros podrían decir que el problema es que son inhumanos o explotadores. Existen casos en los que esto es cierto y otros en los que no. Hay empresarios amables y otros que no lo son. Algunos no se preocupan por sus empleados y otros sí. ¿Todos tendrían que ser iguales? ¿Cuál es la solución para los que tienen esos comportamientos indeseables? ¿Más inspectores del Ministerio que, como muestra la experiencia, son incapaces de dejarse sobornar? (Aunque no estoy hablando del Estado hoy). Otros más podrían decir que no, que eso tampoco es lo que critican: el problema es que no crean empleo. ¿La solución para esto es decirles que lo hagan? ¿Obligarlos? ¿Darles más privilegios?  

Por su parte, además de las anteriores, podría criticársele a los bancos que no bajan las tasas de interés: ¿En cuánto tienen que quedar éstas? Por eso había mencionado que se podría dejar las tasas en 0%: ¿ahí sí serían buenos? ¿Se solucionan los problemas? ¿No se genera ningún efecto adicional? O podría decirse que es el colmo que una persona tenga el control sobre una cantidad importante de los bancos en el país: ¿Deberían expropiárseles, como hacen en países vecinos? (Pero no digo más sobre esos países porque, igual, siguen demostrando su estabilidad política y su alto nivel de desarrollo)  ¿Se deberían crear más bancos públicos, como antes de la crisis de los años 90? ¿O que éstos lideren la baja en las tasas de interés? (Ah, pero eso ya lo están haciendo…vamos a ver en qué termina esta no-intervención, pero del Estado no hablo hoy).

¿Cuáles son las críticas que les podemos hacer? Como ya señalé, el problema es que no cumplen sus funciones, sino que se han convertido en grupos de interés, en captadores de rentas, como la mayoría de sectores organizados en el país.  

Lo sorprendente de todo esto es que, en ese caso, tendríamos que estar abogando por una mayor apertura, por mayor competencia, para que nuestros empresarios y banqueros pierdan los privilegios de los que han gozado hasta hoy (y que seguirán haciéndolo, por lo visto). Pero no, aquellos que critican a estos individuos, paradójicamente, son los que están en contra de los Tratados de Libre Comercio o de la llegada de más bancos. En últimas, ninguno es capitalista (o, por lo menos, no de tipo liberal): todos consideran que es a través del proteccionismo (y, otros, del Estado mismo) que podremos superar los problemas de pobreza, exclusión y desempleo (o de empleo informal) en el país. Lamentablemente, por esa vía la solución nunca llegará.

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