EN SENTIDOS OPUESTOS

Colombia es un país de divisiones. Una de las muchas que existen la corroboré esta semana: mientras el Estado va por un lado, la sociedad va por el otro. Mientras que el gobierno colombiano está empeñado en adelantar procesos de negociación para facilitar una mayor apertura comercial, una mayor inserción del país en el ámbito internacional y, por lo tanto, mayores opciones de creación de riqueza; los ciudadanos – y sus organizaciones – consideran no solo que esta es una mala decisión, sino que debe ser eliminada.

Ya he hecho referencia a las evaluaciones que se han hecho del TLC con Estados Unidos. Ha sido bien interesante la evolución de las noticias: de enunciación de cifras, percibidas como no tan positivas, pasaron a afirmar que “todo sigue igual” (muchos medios informaron que el TLC no fue la peor decisión pero que tampoco ha generado beneficios (¡!)). Ahora, ya algunos están afirmando que, en efecto, el TLC ha sido lo más dañino para el país. Toda esta evolución a partir de los mismos datos…

Por efectos de actualidad noticiosa, esta semana la oportunidad fue para la Alianza del Pacífico. Mientras que nuestros representantes afirman que ésta es la decisión correcta, los gremios y algunos empresarios consideran que, por esta vía, se va a afectar más la economía nacional (es decir, sus propios intereses). Por su parte, desde la academia se ridiculiza la iniciativa argumentando que el Chocó no es una región desarrollada. Es decir, hasta que no tengamos un país desarrollado, no podemos comerciar con el mundo…¿no será que el razonamiento podría ir en el sentido contrario? Es decir, ¿no será que las regiones atrasadas del Pacífico colombiano podrían verse beneficiadas por un mayor impulso de los intercambios con esa región del mundo? Pero no…así no piensa la “sociedad”.

La cosa no queda allí. Esta semana asistí a una jornada de las denominadas Mesas para la Paz. Éstas son iniciativas que se han venido desarrollando en Colombia y, ahora, en distintos países del mundo con connacionales para incorporar las propuestas de la sociedad civil a la mesa de negociación en curso en La Habana (incorporación que dudo se hará).  En este ejercicio fue cuando más pude corroborar mi percepción: existe una brecha inmensa entre lo que es el Estado y lo que esperan los ciudadanos organizados. Este hecho me ha puesto en un profundo dilema, como liberal, sobre lo que está sucediendo en el país. Comienzo por lo que vi.

De lo que más me pareció interesante en el ejercicio es que en Colombia no tenemos una sociedad civil, sino un gran número de organizaciones que pretenden avanzar sus intereses frente al Estado. Digo esto porque una sociedad civil de carácter liberal es aquella en la que los ciudadanos se organizan para alcanzar sus intereses pero a través del trabajo en conjunto y de la cooperación con otros ciudadanos. En la Mesa de Paz lo que vi, al contrario, es que todas las organizaciones pretenden alcanzar sus objetivos no por un trabajo entre ellos, sino a través de lo que pueden obtener del Estado.  Una demostración de esto es que al ejercicio asistió la comisión de paz de la Cámara de Representantes (que, por cierto, está conformada por los representantes más desconocidos y, peor que eso, menos elocuentes de todo el Congreso). Pero bueno, el punto es que el centro de la discusión eran ellos: los representantes de las organizaciones les hablaban a ellos; estos personajes eran como dioses, como personas diferentes a las que todos querían demostrarles sus capacidades intelectuales y oratorias.

Pero, además, de esta observación, corroboré que, como he dicho muchas veces en este espacio, lo que tenemos en Colombia es captadores de rentas. Las organizaciones de colombianos en el exterior proponían, por ejemplo, ser reconocidos como víctimas del conflicto. Pero, ojo, no solo los exilados, sino TODOS aquellos que viven por fuera deberían ser entendidos como tales, incluso los emigrantes económicos. Lo único bueno de esta propuesta es que, si fuera aprobada algún día (que menos mal no), yo tendría que recibir alguito…

Las organizaciones de estudiantes proponían recibir mayores ayudas y un seguro de trabajo si deciden regresar al país (eso sí, si no se quedan por fuera para, seguramente, recibir la indemnización por ser víctimas de la violencia). Las organizaciones de mujeres, como era de esperarse, exigían una ley por la que fuera obligatorio que el 50%, por lo menos, de todos los puestos del Estado fueran ocupados por sus congéneres. Al fin y al cabo, las mujeres son pacíficas; ellas no hacen la guerra. Las organizaciones de artistas consideraron que el Estado colombiano debe reconocerles unos recursos mensuales por ser representantes de la cultura del país en el exterior. Las organizaciones de víctimas pidieron que el Estado reconozca (y, claro está, indemnice) a todos aquellos que, según ellos, han sido víctimas de miles de genocidios (sí, de genocidios) en el país. Si sumáramos todos los “genocidios” que han existido en Colombia desde la percepción de estas organizaciones, vuelve y juega, todos tendríamos que recibir, aunque fuera una indemnizacioncita…hasta yo. Los representantes de Marcha Patriótica (o, Marcha, como le dicen ellos con cariño) exigieron, no podía ser diferente, una refundación de la patria (¿dónde más he escuchado esto?) a partir de una Asamblea Constituyente.

Otras dos últimas observaciones. En Colombia no existe la cultura del debate: todos tiraban para su lado, hacían sus propuestas y no reaccionaban frente a las que hacían los demás. Si alguien interpelaba algunas de las – absurdas – propuestas, el solo hecho de hacerlo era considerado casi un sacrilegio…y se actuaba en consecuencia. Me imagino que este mismo ejercicio de sumar propuestas sin debatirlas se hizo en la Asamblea Constituyente del 91… ¡ya me queda claro por qué tenemos la Constitución que tenemos!

La última observación es que nunca, nunca se hicieron propuestas para la mesa de negociación en La Habana. En la percepción de las organizaciones presentes en el ejercicio que les cuento, el país se arreglaría con sus propuestas. La pregunta sería: ¿ese es el objetivo del proceso de paz en curso?

En algunos puntos sí estuvieron de acuerdo todos los presentes. Primero, que el Estado colombiano ha sido el culpable de todos los males del país. Segundo, la guerrilla, por su parte, ha sido solo una respuesta, aunque armada, a la que todos los colombianos debemos estarle agradecidos por su consistente trabajo de defensa de nuestros derechos. Tercero, la paz depende de lo que el Estado nos dé a todos y cada uno de los ciudadanos (menos a los ricos y a las élites, ¡eso sí! El Estado no existe para servirlos sino para atacarlos). Cuarto, no es posible alcanzar la paz con el modelo actual…es decir, con el de la apertura comercial o de enfoque en la competitividad. O, mejor, como les gusta decir a todos, aunque ni sepan de qué es que hablan: del modelo “neoliberal”.

Haber constatado lo anterior, como les decía, me generó un dilema, no en el alma, pero sí como liberal. Si bien estoy seguro que la senda que se ha adoptado de apertura comercial es la adecuada y que no existe ninguna otra para la solución de nuestros problemas de pobreza y subdesarrollo, también es cierto que, desde un punto de vista liberal, para ser consistente, tendría que afirmarse que los individuos toman las decisiones que quieren y crean el Estado que quieren. Es decir, en el pensamiento liberal no se puede pensar en “imponer” el liberalismo y menos desde el Estado. Lo que percibo es que en Colombia no existe una sociedad basada en ningún valor liberal, sino todo lo contrario…

Y esto es importante porque, por ejemplo, los TLC no por el hecho de ser firmados o de entrar en vigor generan los beneficios que se esperan, sino que, como cualquier fenómeno social, éstos dependen de las decisiones que toma cada uno de los individuos: los empresarios deben resolver problemas en el día a día y adoptar las acciones que crean convenientes, así como los trabajadores, los estudiantes, los expatriados….El tratado no crea la riqueza, como las leyes no crean la realidad. La riqueza depende de lo que haga cada individuo. Pero si tenemos una sociedad en la que cada uno decide no actuar, sino lamentarse, hacer protestas y acudir al Estado para que le dé recursos, la cosa se complica…se vuelve imposible.

¿Qué debe primar entonces: las decisiones correctas o lo que quieren las mayorías? Si tuviéramos un Estado liberal, esta pregunta no tendría validez: las mayorías se verían restringidas por los límites institucionales de lo que puede hacer el Estado y por la prioridad de la libertad individual. Pero en Colombia no tenemos un Estado de este tipo. ¿Qué debe primar entonces? Debo confesar que temo que vamos hacia lo segundo: cada vez veo más posible que se monte en el poder un gobierno como el que quieren muchos: que implemente un modelo, basado en la sabiduría y la efectividad, como los existentes en Venezuela, Nicaragua, Bolivia o Ecuador. Mejor aún, un gobierno similar a los exitosos y poco corruptos gobiernos que hemos tenido los últimos tres periodos electorales en Bogotá. Una solución intermedia, considerarían algunos, sería un gobierno tipo Lula en Brasil: es decir, con una gran retórica, muchas expectativas y el resultado, igual que antes. Pero esta solución es la que tenemos hoy, con el gobierno de Juan Manuel Santos, y éste, cada vez enfrenta más problemas. Otra solución: que la división se mantenga por siempre: la sociedad se queja y las autoridades toman algunas decisiones adecuadas que no se aprovechan.

Por mi parte, lo que me parece vital es, por lo menos para futuras generaciones, que promovamos verdaderos debates. Que dejemos de sumar intereses y facciones y que construyamos una sociedad realmente para todos pero a partir de procesos de argumentación y de persuasión. No podemos seguir asumiendo que, porque todos piensan así, están en lo correcto. Esta es mi apuesta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: