IDEAS Y SOCIEDADES CONVULSIONADAS

Egipto volvió a ser noticia esta semana. Rusia también. Ambos casos por distintas razones. ¿Por qué los menciono en el mismo espacio? Vamos por partes. Las dos semanas anteriores, los hechos internacionales me permitieron referirme a la importancia de las movilizaciones sociales en la construcción de sociedades con instituciones incluyentes, liberales. Había mencionado que, aún sin ser conscientes de ello, la mayoría de las reivindicaciones que hacen los manifestantes en Brasil, Turquía o Colombia se han configurado porque sus sociedades no tienen instituciones de carácter liberal.También había afirmado que, sin poder hacer predicciones, solo podemos esperar que, ojalá, en esos casos, las movilizaciones resulten en decisiones que, a futuro, de manera no intencionada, creen sociedades como las que he mencionado.

Vuelvo sobre lo primero. Inglaterra nunca hubiera podido ser lo que fue en el siglo XIX si antes no hubiera desarrollado instituciones como la de derechos de propiedad privada, que fueron protegidos por estructuras de justicia que estaban disponibles para cualquier ciudadano, término éste que solo pudo surgir como resultado de la eliminación de la monarquía absolutista previa a la Revolución Gloriosa. Un siglo después, el concepto de ciudadanía fue profundizado ante los hechos de la Revolución Francesa. En el mismo sentido, Estados Unidos adquirió la riqueza que demuestra (y malgasta) en la actualidad, también como resultado de las bases institucionales que fueron consignadas en su Declaración de Independencia, que acaba de cumplir 237 años (ojalá su contenido fuera revisado por los ciudadanos de ese país, así como por su actual gobierno) y puestas en marcha a través de su Constitución. En los tres casos, movimientos, las más de las veces violentos, de individuos, sin intereses unificados, permitieron la consolidación de instituciones como las mencionadas. En ninguno de ellos, además, las decisiones que se tomaron de manera inmediata y que lograron reducir la inestabilidad o el uso de la violencia estaban concebidas para incluir a todos o para crear estados que respondieran a las demandas de los ciudadanos o para beneficiar económicamente a los que habían sido excluidos. No obstante, las decisiones que se tomaron tuvieron dos características. Primero, estuvieron basadas en una concepción universalista, de igualitarismo (no económico), defendido, desde siempre, por autores liberales. Segundo, se adoptaron estrategias específicas que, a la postre, por procesos de auto-reforzamiento de las decisiones iniciales, llevaron a la consolidación de instituciones que he denominado incluyentes (término que no creé yo, sino que utilizan los autores de la Nueva Economía Institucional).

También en la historia de la humanidad, podemos encontrar muchos movimientos similares que se han convertido en fracasos. ¿Ejemplos? Los invito a revisar la historia (de la independencia, de formación del Estado, de cambio de siglo, de mediados de siglo XX, de finales de siglo o la reciente) de casi toda América Latina. En esta región podemos encontrar muchas movilizaciones sociales que han resultado en fracasos, hasta la actualidad. Creería que un elemento determinante de estos fracasos ha sido que, en la base de esas movilizaciones, existe una noción de la “revancha”. Es decir, las movilizaciones no se han hecho, en la mayoría de casos, porque los manifestantes exijan ser incluidos porque tienen derecho sino que lo hacen para adquirir privilegios que antes no tenían, mientras eliminan los de quienes los explotaron en el pasado. Es decir, como señaló Álvaro Vargas Llosa (Rumbo a la Libertad, 2005), el Estado no es concebido como al servicio de todos, sino como un botín de guerra o como una herramienta de movilidad social. El Estado para algunos. Pero, bueno, ésta es solo mi opinión.

Volviendo la tema central, ¿para qué menciono todo esto? Porque los dos casos que fueron noticia esta semana demuestran otro tipo de fracasos. Comencemos por el más evidente: Rusia. Después de cerca de 70 años (o más si incluyéramos la era zarista) de régimen totalitario, la caída de la Unión Soviética a principios de la década de los 90 llevó a muchos a saludar la llegada, por fin, de la democracia y del capitalismo. Hoy, no podemos hablar ni de lo uno ni de lo otro. Por el contrario, después del débil – y corrupto – periodo de Boris Yeltsin, la llegada al poder de Vladimir Putin, o de su títere, Dmitri Medvedev, o el retorno en propiedad de Putin, ha significado el renacimiento de muchos de los abusos cometidos durante la época soviética. Una de las entromisiones más recientes en la vida privada ha sido la campaña del régimen en contra del homosexualismo. En otras palabras, después de más de 20 años de la caída de un sistema totalitario en este país solo podemos ver el intento de revivirlo.

El caso de Egipto es un poco más complejo, pero tampoco pinta bien. Las movilizaciones que se enmarcaron en la denominada “primavera árabe” y que generaron, en 2011, la caída del régimen autoritario de Hosni Mubarak, también hicieron que los analistas se apresuraran en sus apreciaciones. En ese entonces se dijo que aquélla era una lucha por la democracia, un despertar, con ansias de libertad, de los jóvenes árabes. Sin embargo, el primer campanazo fue la elección del candidato apoyado por los islamistas en 2012. Un poco más de un año después, ese presidente, Mohamed Morsi, tampoco fue del gusto de las mayorías egipcias. La decisión, entonces, fue salir de nuevo a las calles y recurrir a las armas de los militares para sacarlo del poder. No podemos apresurarnos nuevamente. La sucesión no es clara. La constitución se ha suspendido. Los militares siguen controlando las decisiones como en los mejores años de Mubarak. Los que saben afirman que esta nueva oleada de movilizaciones se da porque la economía no ha despegado o porque Morsi traicionó las expectativas de quienes lo llevaron a la presidencia. Todo esto puede ser cierto, pero varios problemas se configuran. Primero, si los jóvenes egipcios no comprenden que la economía no despegará hasta tanto no existan condiciones de estabilidad en su país, no importa quién esté en el poder, las movilizaciones continuarán. Segundo, el golpe de Estado demuestra el desinterés de los ciudadanos egipcios por la consolidación de instituciones democráticas y la valoración de las vías de hecho. Tercero, quienes se tomaron las calles no se consideran responsables de sus decisiones previas. Este último punto es importante y debe ser profundizado un poco más. Al haber llevado al poder al candidato de los islamistas se espera que todos los ciudadanos se beneficien de sus decisiones…o las sufran. El objetivo último de la democracia es que, en el próximo encuentro, en las próxima elecciones, se castigará o se premiará la gestión de quien llegó al poder. Los ciudadanos que se tomaron, nuevamente, las calles se olvidaron que la democracia no garantiza buenas decisiones (como sabemos muy bien los bogotanos, por ejemplo), pero que si se quiere consolidar un nuevo Estado, con instituciones fuertes, es necesario enfrentar las consecuencias y aprender de la experiencia. Cada vez que se comete un error, no se puede acudir a las fuerzas militares para deshacerse de quien no nos gusta.

Mucho se puede especular sobre las razones por las cuales las dos sociedades mencionadas no han podido establecer las instituciones adecuadas para promover el crecimiento y garantizar la estabilidad. Se podría afirmar que, históricamente, ninguna de las dos ha tenido experiencia con la democracia o con instituciones liberales. Sin embargo, Inglaterra tampoco la tenía en el momento de la Revolución Gloriosa, ni Francia en el de su revolución. Tal vez los pobladores de lo que es hoy Estados Unidos sí la tenían pero nadie podía predecir que esa experiencia se mantendría, como lo demuestran los fuertes debates en el momento de la redacción de la Constitución. También se podría afirmar que existe una fuerte dependencia del sendero en los dos casos. Igual, lo sufrieron los casos de las sociedades que lograron establecer las instituciones adecuadas. Lo importante, no obstante, es que, por las razones que sean, éstas aprovecharon las coyunturas críticas o las ventanas de política o como quiera denominárseles para tomar las decisiones correctas…y enderezar el camino: equivocarse es algo malo pero no tiene que ser eterno.

Creo que, más bien, lo que podemos encontrar en los dos casos es que, debido a la falta de consciencia de los ciudadanos sobre la importancia de la libertad en la consecución de sus objetivos, las decisiones que se toman no solo son equivocadas sino que se toman a partir de los modelos mentales (como los llama Douglass North) inadecuados. Es decir, me parece que las equivocaciones en el caso ruso – y las que se siguen tomando en el egipcio – tienen su origen en la adopción, por parte de los manifestantes y de sus dirigentes, de ideas que no son ni útiles ni correctas. Por esto es que es importante mostrar, como lo he intentado hacer, que las reivindicaciones que hacen los ciudadanos en distintas partes del mundo se pueden resolver a partir de la extensión de la libertad y no de su desprecio. También por esto es que la mayoría de sociedades siguen luchando, por distintos medios, siendo las movilizaciones sociales uno de ellos, por la consolidación de espacios en los que puedan construir las vidas como deseen, en todos los ámbitos, sin lograrlo. El problema está en que se pretenden unos objetivos, mientras se utilizan los medios que no solo no son los adecuados, sino que impiden esos objetivos. Este debate todavía está por darse.

COMENTARIO ADICIONAL. Como les anuncié cuando la primera protesta cafetera, cada vez más sectores deciden avanzar sus intereses por medio de paros y los primeros regresan, con ganas de más. No lo duden, los paros seguirán porque nunca será suficiente y siempre sentirán que no les cumplen. El problema es que la caja de Pandora la abrió el gobierno y ahora es difícil cerrarla.

COMENTARIO ADICIONAL II. Lo anterior se explica, además, porque nos apresuramos a sentirnos muy ricos porque crecimos un poco durante algunos años y ahora todos quieren aprovechar.

COMENTARIO ADICIONAL III. El panorama se complica, fuera de todo, con el oportunismo político de esa alianza de facto (y absurda) entre la oposición uribista y la izquierda. Están jugando con fuego ambas colectividades y ninguno piensa, realmente, en el país.

COMENTARIO ADICIONAL IV. Alguna vez dije que la izquierda pretendía establecer una economía cerrada y me dijeron que no, que eso sería absurdo. Sin embargo, en todas las declaraciones, cualquier tipo de comercio les parece negativo. ¿Con quién proponen que comerciemos?

COMENTARIO ADICIONAL V. Todavía no ha pasado la Cumbre de UNASUR, pero, ya que hoy hablé de la importancia de las ideas, ¿de verdad tenemos que seguir pensando que todo lo que nos pasa o nos hacen se debe a que nos discriminan o se aprovechan de nuestra debilidad relativa?

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4 pensamientos en “IDEAS Y SOCIEDADES CONVULSIONADAS

  1. Paula Matiz dice:

    Haces mención a un aspecto que considero muy importante: el ejercicio de la libertad. El tema puede ser hasta psicológico, si se quiere. Y como tú lo mencionas, el punto no sólo está en el hecho de crear instituciones democráticas sino en el ejercicio, en la práctica misma de la libertad. La institución es una herramienta para ello. Cuando digo que es un tema hasta psicológico, es justamente porque concuerdo completamente con que el ejercicio de la libertad es un modelo mental, una forma de actuar y de pensar. De pensar sobre el individuo, sobre el otro, sobre el Estado, sobre los derechos, sobre las instituciones, etc. Esa estructura mental requiere de práctica, constante práctica. Por eso, las transiciones democráticas requieren tiempo y no se trata simplemente de realizar unas elecciones. Cuando sociedades han vivido por siglos bajo una estructura de hacer las cosas, es difícil y toma tiempo cambiar esa manera casi automática que tienen los individuos de actuar y sobretodo de percibirse a sí mismos en su rol dentro del sistema.
    En comentarios anteriores mencioné que aún teníamos pensamiento colonial. Creo que esto es extensivo a gran parte de Latinoamérica. Debería confesar que la colonización española hizo bien la tarea porque más de 500 años después aún no podemos vernos, sentirnos y actuar como interlocutores válidos respecto a los otros. (¿Será Latinoamérica acomplejada?). Y para comentar tu última pregunta, lo peor es que los líderes que deberían sacudir esa lógica de “su pueblo”, en sus afanes de ideología atropellada, hacen todo lo contrario: Refuerzan a los cuatro vientos el tremendo complejo. Por otro lado, lo anterior también se ve en las movilizaciones nacionales, y en general en casi todas las actitudes ciudadanas, que siguen viendo al Estado de la manera más paternalista. (como lo dije hace tiempo no hemos salido de la colonia aún). Deme!, Hágame!. Muy reforzado por el sistema centralista que se consolidó por décadas y que aún pasa cuenta de cobro a la hora de ejercer poder a nivel regional. Aún falta mucho para engranar a la ciudadanía en general en un elemento realmente proactivo dentro de las instituciones, debido tanto por la falta de mecanismos de inclusión (de los cuales tú ya has hablado constantemente) como por la estructura mental. Solo hay que dar una mirada a la historia reciente, nuestros últimos gobiernos, las movilizaciones, las estructuras ilegales, las instituciones de control y la política regional, para evidenciar la lógica de manejo de “patrón de finca”.
    La tarea de convertir ciudadanos totalmente convencidos y conscientes de su libertad está bien difícil y cuanto menos larga.

    • crittiko dice:

      Paula, de acuerdo contigo. Interesante lo del ejercicio de la libertad. Igual me parece que el problema no sea de no ejercerla, sino de no creer en ella, lo cual puede ser más grave. Pero por eso, también, es que debemos hacer un trabajo constante de debate y de demostración que la libertad es un valor superior a cualquier otro, no por cuestiones pragmáticas o de costo-beneficio (aunque también), sino que es una cuestión de superioridad moral.

  2. Miguel dice:

    Estoy en parte de acuerdo con la columna, sin embargo creo que hay que tener en cuenta que en Egipto nos e ha recurrido a la fuerza ni a los militares sino que estos han actuado para que no ocurriera lo mismo que cuando echaron a Mubarak, es decir, se produjeran casi mil muertes. Por otra parte, el ejército ha intervenido de mediador y tampoco se ha apalancado en el poder como hizo en la primavera árabe. Estoy de acuerdo con el hecho de que las reivindicaciones esconden el hecho de querer mayor libertad, pero insisto en que una buena constitución (EEUU) crea las condiciones para ello. Para lograr esto no es posible con una constitución redactada por los hermanos musulmanes en el país árabe más importante de la región y de profundo carácter moderado. Un ejemplo de texto consensuado fue el de la transición española el cual abarcaba a todo el mundo y cualquier gobierno debía gobernar sobre esta base. Cuando existen diferencias ya no políticas, como ocurria en España, sino de carácter religioso, como querer incluir la religión en la vida pública, aquellas son más difíciles de superar y por tanto, encontrar un texto consensuado y por el cual cualquier gobierno pueda garantizar la libertad de sus ciudadanos, se hace más difícil…pero no las elecciones precipitadas ni un cambio en el gobierno que beneficie a la otra mitad de los egipcios será posible sin este consenso previo al que también se llego en los ejemplos que se nombran en la columna….gracias y enhorabuena por tu blog

    • crittiko dice:

      Miguel, qué bueno!!! Espero muchos comentarios…estoy de acuerdo con usted. No critico la acción misma ni la movilización. Sobre lo que alerto es que la oportunidad que tienen ahora los egipcios no la pueden desaprovechar a llegar a un situación como la rusa o, no sé si es peor, de movilizaciones constantes en contra de líderes porque no les gustan después de cierto tiempo a las mayorías. Para eso existen las instituciones (que son las reglas del juego) y éstas deben ser respetadas o sino no hay posibilidad de avanzar en el ámbito económico ni crear país. Esa es la intención de este comentario y no criticar los hechos de esta semana. Es, más bien, mostrar que Egipto está en una “ventana de política” y que solo de ellos depende hacia donde van. Muchas gracias por el comentario y, como le digo, espero muchos de ahora en adelante!

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