Ante la enfermedad, más enfermedad

Definitivamente en Colombia nunca faltan las noticias. Esta semana la atención se la llevó el desastre del conjunto de apartamentos Space de Medellín.

No tengo idea alguna sobre arquitectura, tierras ni crecimiento urbano. Pero sí quiero llamar la atención sobre un aspecto a propósito de este caso. Aunque no es el único.

La caída de estos edificios, así como la mayoría de hechos que suceden en el país, demuestran que el sector público es el único en el cual perder y cometer errores no solo no le cuesta a quien los comete, sino que existen incentivos para ello. Este sistema perverso, además, parece ser más potente en el caso de Colombia.

Me explico. Además de la aparición de cientos de expertos en temas arquitectónicos, de ingeniería, de tierras y de planeación urbana, esta semana lo que más escuché fue la necesidad de un fortalecimiento de la regulación para la aprobación de nuevas construcciones, no solo en Medellín sino en toda Colombia.

Es decir, aún no se sabe qué pasó con esos edificios, pero todos los analistas concuerdan en que nunca hubiera pasado, si una mayor regulación, una más estricta, existiera en el país. Ninguno de esos analistas se pregunta cómo mejorar una regulación que ya existe y que ha demostrado ser inefectiva y de muy difícil mejoramiento.

¿Cómo garantizar que los curadores urbanos, por ejemplo, no aprueben proyectos de construcción donde no deben? Si se les baja los salarios, se incentiva la corrupción. Si se les paga por proyecto negado, en lugar de por lo aprobados, se desincentiva la construcción en ciudades en crecimiento y en un país en desarrollo. Si se crea un organismo de control, ya tenemos superintendencias, contralorías y procuradurías que demuestran la inutilidad de los mismos.

Ahora, si el problema es la planeación urbana, los famosos POT, algo olvidan los analistas. Los anteriores POT también fueron implementados por mandatarios como los que tenemos en la actualidad. ¿Cómo se puede garantizar que los actuales sí van a funcionar y no que no van a fallar como supuestamente fallaron los anteriores?

Y fíjense que esto sucede frente a esta desgracia. Pero si observan las noticias que a diario se muestran en nuestro país, se darán cuenta que en todos los casos la conclusión de los analistas, de los medios y del ciudadano en general es la misma: necesitamos más regulación, una más fuerte. No sé pero pareciera una estrategia que hemos adoptado para externalizar las culpas. No sé.

Muy bien, sigo explicando. Decía que el sector público es el único en donde perder y cometer errores no solo no le cuesta a quien los comete, sino que existen incentivos para ello.

El curador que aprobó el proyecto del Space está siendo criticado. Sin embargo, debido a que existe un consenso sobre la necesidad de fortalecer la regulación urbana, se está hablando de la creación de una superintendencia de construcción o de un fortalecimiento de las curadurías. Es decir, si usted no cumple con sus funciones, el siguiente año le subirán el presupuesto y se hará patente la necesidad de darle más poderes, funciones y funcionarios. Hasta acá los incentivos.

No le cuesta a nadie porque, a pesar de las críticas, el curador no tendrá que asumir su error a menos que se le logre demostrar haber aceptado recursos, no como pago de sus honorarios, sino como soborno. Y eso es complicado. Pero, además, todos se han lavado las manos: nadie es culpable ahora de la aprobación del proyecto y de su construcción. Ni la Alcaldía, ni los secretarios encargados del tema, ni el curador mismo. Nadie.

Lo anterior no sucede solo en el caso de la construcción. Tomen cualquier noticia en la que el consenso sea la necesidad de más regulación y se darán cuenta que el problema se originó precisamente por los errores cometidos por los reguladores. ¿Ven? Cometen errores, todos se lavan las manos y el castigo es más recursos y más funciones.

Termino de explicar. Decía que este sistema perverso parece ser más potente en Colombia. Lo digo porque si a lo anterior le sumamos la existencia, casi siempre, de la corrupción, quiere decir que los incentivos perversos para la comisión de errores y la elusión de la responsabilidad son más graves.

Las críticas que se le hacen al curador consisten, en parte, a que éste poseía un apartamento en el proyecto que él mismo aprobó. Como dije es muy difícil comprobar la existencia de un soborno en este caso, pero por lo menos es clara la de intereses que hubieran impedido tomar la decisión.

Con más regulación, deberían saberlo los analistas, no solo se estimula la irresponsabilidad y los errores sino que se abren más posibilidad para la profundización de la corrupción. Y las dificultades para comprobarla…y, claro está, para castigarla.

A pesar de todo lo anterior, en Colombia existe una creencia, consolidada, sobre la maldad de todo lo que huela a privado y la superioridad de todo lo estatal. Para todo lo que pase, la culpa siempre será de los privados y, por lo tanto, una mayor regulación será siempre la solución. Como los errores de esta mayor regulación se verán solo en el futuro, la responsabilidad actual se diluye en el tiempo y cuando esos errores sean evidentes, una mayor regulación se considerará necesaria.

La enfermedad se cura con mayor enfermedad. En Colombia, no permitimos siquiera que sean las medicinas peores que la enfermedad. Y, mientras tanto, seguiremos, cada semana, presenciando noticias, en muchos casos atroces, que nos indignarán y que buscaremos solucionar acudiendo a un papá Estado que solo tiene incentivos para hacer las cosas mal.

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Un pensamiento en “Ante la enfermedad, más enfermedad

  1. Paula dice:

    Si la investigación sobre las causas del desplome indica que fue una falla en los permisos, en la curaduría o en POT (cosa que considero difícil de probar), diríamos que la muerte de varias personas y la pérdida del patrimonio de muchísimas más se debió a asuntos de procedimiento. Con mayor regulación o sin ella, o incluso con el cambio del sistema, se esperaría (cosa que dudo) que situaciones como ésta se eviten en el futuro. Si las causas se deben a la corrupción con el soborno a las autoridades, habrá uno o varios nombres que juzgar. Si las causas se debieron a la acción deliberada de reducir costos y utilizar los materiales inapropiados, también se tendrá algún avaro u avara a quién culpar. Pero, ¿qué pasa si las causas se deben a un ‘error’ de cálculo o diseño estructural?, ¿El o los ingenieros se equivocaron?. Bueno, también se tendrán ciertos nombres para culpar, sin duda Sin embargo, me deja la duda si en efecto lo que estamos viendo no es una manifestación más de nuestra horrorosa educación sumada con el pensamiento perezoso y mediocre que reina por doquier. Ante este tipo de situaciones, la gente siempre espera el casi inmediato pronunciamiento del Estado. Alguien tiene que salir a decir algo y como por supuesto este pensamiento paternalista que no lo quita nadie, se espera que el pronunciamiento sea sobre una acción que vaya más allá de lo obvio. Más allá de la operación de rescate, por supuesto, y más allá del evidente “se iniciará una investigación para dar con los responsables”. Se exige una acción. Y para eso las regulaciones son el comodín perfecto. Por supuesto, el papá Estado no sale a decir, voy a mejorar la educación, por ejemplo. Eso no vale. Personalmente, esta situación me deja un sinsabor. No dejo de pensar que estamos presenciando una clara muestra de las consecuencias de la desastrosa educación del país. Que en sí tiene varias aristas. Una de ellas, el recién condecorado Ministerio de Educación (atención que el premio fue por calidad!) y todo el sistema educativo colombiano. Por otro lado, ese pensamiento mediocre que muy claramente señaló Margarita Orozco en su columna de opinión en la Revista Semana. ¿Para qué ir a clase, si la información la puedo consultar en mi super Smarthphone con veinte aplicaciones?, ¿Para qué leo? Y como, bien lo menciona la profesora Orozco, con cinco décimas no se pierde una clase. No, con cinco décimas se cae un edificio!.
    Para el momento que se llegue a esa conclusión, si es que la ignorancia fue lo desplomó el Space, se pedirá un pronunciamiento oficial y el papá Estado saldrá a decir que hará un examen a los ingenieros civiles o a los curadores (que por cierto ya existen…como parte de la regulación).

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