Archivo de la etiqueta: Juan Fernando Cristo

Debates perdidos

No sé qué será. Tal vez sea el hecho que en un mismo día pueden sucederse tres o cuatro noticias relevantes en el país. Tal vez sea el parroquialismo colombiano, esa actitud de desinterés por lo que sucede en el entorno global, complementada por la creencia, equivocada, de que somos el país más importante – por lo bueno y por lo malo – del mundo. No sé qué será pero existe evidencia para mostrar que en el país ignoramos muchos de los aspectos de los que podríamos observar en el resto del mundo para evitar cometer errores o, por lo menos, para no generarnos falsas expectativas.

No estoy hablando de la situación caótica, no anticipada, en la que nos encontramos debido a la destitución (que no es destitución pero que podría serlo aunque no se sabe si lo será) de Gustavo Petro. Tampoco hablo del ejemplo que tenemos en Venezuela y Argentina de los efectos de adoptar los modelos equivocados que todo lo prometen y que todo lo destruyen.

A lo que hago referencia es a un hecho más simple. Esta semana, dos reconocidos economistas estadounidenses, William Easterly y Jeffrey Sachs, tuvieron su enésimo intercambio sobre el tema que los ha enfrentado por muchos años: la efectividad de la cooperación internacional. Lo interesante de este intercambio es que, al final, ambos contradictores han llegado al mismo punto, defendido por Easterly desde el principio: la cooperación internacional no genera desarrollo, ni crecimiento. A lo sumo puede generar algunos resultados positivos en ciertos casos, en temas puntuales, enmarcada en circunstancias específicas.

Mientras esto sucede en el mundo, en Colombia, como si nada, el presidente del Senado, Juan Fernando Cristo, propone una novedosa iniciativa: ¡un Plan Colombia II! Lo peor es que la expone en Estados Unidos, país donde ha tenido lugar el intercambio que les mencioné.

La propuesta no sería criticable si, en su esencia, no partiera del supuesto del que parte y que se resume en que la cooperación internacional es la mejor forma para generar desarrollo. Cristo considera que un nuevo Plan Colombia es necesario para ayudar en el proceso de consolidación del Estado, en el posconflicto y en el crecimiento de las regiones más pobres del país. Lo ridículo del caso no es solo que esté tan equivocado sino que lo esté, teniendo a su disposición todo lo que se ha escrito sobre el tema y que, como les dije, esta misma semana se movió hacia un consenso que antes nunca se había dado.

Pero además de esto, la propuesta del senador no puede ser bien recibida en Colombia por muchas razones. Primero, porque desconoce las molestias que el Plan Colombia en su primera versión generó en el país y que seguro resurgirán en cualquier versión que se impulse. Mucho se discutió sobre la subordinación a los Estados Unidos y sobre la incapacidad del gobierno colombiano para definir los usos de los recursos.

Ahora, si me dicen que esta vez no habrá problema porque este plan está pensado en los temas “sociales”, pues eso demostraría que somos un país de hipócritas y de oportunistas (segunda razón), como lo es el senador Cristo. El problema no era, entonces, que hubiera una subordinación del país a los Estados Unidos sino que los recursos se gastaran en lo que las “mayorías” no esperaban.

Y esto lleva a la tercera razón. El Plan Colombia original fue criticado por su énfasis en lo militar. Tal vez, si el énfasis está en lo “social” servirá para generar crecimiento o desarrollo. Además de falsa, esta idea desconoce el hecho que los recursos seguirán siendo invertidos según los intereses estadounidenses. En el mismo sentido, desconoce que no estamos hablando de cualquier país, sino de Colombia, en donde un día sí y el otro también escuchamos escándalos de corrupción. ¿Quieren ponerles más recursos a disposición de los corruptos?

Un punto adicional es que exigir más cooperación es desconocer que Colombia ya no es el mismo país, de ingresos bajos y de bajo crecimiento, de hace algunos años. Yo sé que es muy difícil creer que las cosas están mejorando porque es mejor quejarse, como nos gusta, y pensar que todo es desastroso. Pero las cosas han cambiado, aunque de manera lenta. Eso lo demuestran no solo las cifras sino aspectos cotidianos como el consumo de proteínas, el acceso a bienes y servicios, entre otros.

Que falta mucho, replicarán algunos. Es cierto. Pero eso no quiere decir que podamos, a través de una fórmula mágica acelerar la inclusión de los más desfavorecidos o eliminar de un tajo la pobreza y la miseria en el país. Para hacerlo necesitamos responsabilizarnos por nuestro destino y éste es otro elemento que afectaría un Plan Colombia II (cuarta razón). Cuando se propuso el primero, les dimos la responsabilidad a los gringos (como de manera despectiva nos referimos a los que, cuando nos conviene, llamamos nuestros principales aliados) del manejo y definición de nuestro conflicto armado y del tema de las drogas. ¿Ahora también los vamos a responsabilizar por eliminar la pobreza y por generar desarrollo? Eso sí ya es el descaro absoluto.

La última razón que encuentro es que apoyar esta iniciativa plantearía un retroceso en la construcción de la identidad del país en el ámbito internacional. Es cierto que Colombia no es ningún líder en ningún lado, como pretendía el presidente Juan Manuel Santos. Pero lo que sí es cierto es que hemos dejado de lado la actitud de “pasar el sombrero”, de mendigar recursos por todo el mundo que tuvimos hasta finales del primer gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Que nos vean en el mundo como iguales, que podemos competir en igualdad de condiciones, por ejemplo, puede ser molesto para algunos (como los proteccionistas), pero ésta es la fuente de otros logros como los incrementos en la inversión extranjera, la eliminación de visas (que también les molesta a algunos, pero que beneficia a tantos), la puesta en marcha de acuerdos comerciales (que tantos detestan pero que mostrarán sus beneficios en el largo plazo), entre otros.

Por todo lo anterior, el senador Cristo debería haber pensado mejor su propuesta y haberse limitado a callar que se le da tan bien. En el entretanto, ésta pasó de agache entre los avisos de tutelas que benefician al alcalde Petro y la noticia de profundas implicaciones políticas, económicas y sociales que capturó la atención del país por estos días: la lesión de Falcao. Ojalá que la falta de atención también signifique su pronto olvido.

Anuncios
Etiquetado , , , , , , ,